Yosu, un aparéntemente anodino consultor informático, encara la última semana antes de la cena de empresa de navidades. Descompuesto porque le dejó la novia por un tal Johnny pollatatuada, se deshace en lágrimas cada dos por tres.
Su compañero y confidente Michel, organiza el plan para la cena, y será todo un planazo: buena comida, mucho alcohol y para finalizar....... prostitutas tailandesas.
Para Yosu, este plan marcará un impasse en su vida. Conocerá en el burdel a Con-Chi, un ladyboy que le hará descubrir un mundo nuevo que le abrirá la mente y otras cosas.
Y es que Con-Chi le dará lo que jamás le dió su ex. Un rabaco en todo el ano.
Así a botepronto, nos encontramos con una película dramática que aborda temas tan importantes como el dolor (en varios sentidos), el amor, la sexualidad y la amistad.
Ang Lee nos muestra que se puede ser feliz comiendo siempre arroz frito tres delicias, pero que si un día te comes un buen rollito de primavera y te hace feliz, pues oye, eso que te llevas.
Recuerdo que en la sala en la que proyectaron esta película, se oían muchos: "pues si, pues si"

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