A finales del siglo XIX, Mary Poppins nos visitó con la ilusión de hacernos mejores personas. Trató de hacer que fuesemos felices, sinceros y buenos.
Fracasó.
Ahora ha vuelto para darnos una nueva lección. Y esta vez será sangrienta y nada agradable.
Película del género slasher con toques musicales. Por poner unos breves ejemplos, destacar la música de Crematory en la escena de desollamiento de los deshollinadores, o Napalm Death cuando, tras cortarle tres dedos, lleva al pequeño Timmy al banco y le hace contraer un préstamo al estudio a perpetuidad, con un interés del 19%. Acto seguido introducirá su paraguas en el recto del director y lo abrirá de golpe.
Mary está enfadada, y no dudará en utilizar toda su astucia y magia para engatusar y torturar a todo aquel que tenga la desgracia de cruzarse en su camino.
En definitiva, una película salvaje a la par que divertida, no apta para personas sensibles. Se llega a comparar por momentos con hitos del calibre de "Holocausto Canibal".

¿Enseña las tetas? Gracias.
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